Tuberculosis bovina, una vieja enfermedad, nuevos aspectos

Por Alejandro A. Abdala , Médico Veterinario Msc.
EEA INTA Rafaela

Introducción

El termino tuberculosis (TB) hace referencia a las enfermedades causadas por bacterias del complejo Mycobaterium tuberculosis, integrado por el M. tuberculosis, el M. bovis, el M. africanum y el M. microtis.
En el ser humano el responsable de producir la TB es el M. tuberculosis y a pesar de ser una enfermedad curable, 1,7 millones de personas mueren cada año y solo en el 2004 se registraron 9 millones de nuevos casos en todo el mundo. La enfermedad se caracteriza por ser contagiosa, crónica y por producir una lesión de tipo granulomatosa en el sitio donde se asientan estos bacilos. La ocurrencia de esta enfermedad en individuos afectados por HIV y la aparición de cepas multirresistente que no responde a la farmacoterapia convencional ha producido una reconsideración sobre su status mundial, considerándose una enfermedad re-emergente.
El M. bovis es el responsable de la TB en el bovino, pero puede afectar también una amplia variedad de animales domésticos y silvestres, pudiéndose transmitir naturalmente entre estos y el ser humano, por tal motivo se la considera como una zoonosis clásica.

Los procesos de industrialización de la leche, la inspección en frigoríficos y las campañas de control en rodeos, han disminuido el peso de esta enfermedad en la salud pública. Sin embargo toda fuente de infección por M. bovis es considerado un riesgo para la salud pública y un potencial impedimento para los países que quieran exportar productos de origen pecuario. Actualmente gran parte del stock mundial de bovinos que se encuentra localizado en los países en desarrollo, se halla afectado por este patógeno y en algunos casos con prevalencias elevadas.

Relaciones entre M. tuberculosis y M. bovis en la infección humana

El M. tuberculosis y el M. bovis son especies estrechamente relacionadas, presentando algunas diferencias bioquímicas, pero con una homología nucleótida del 95,95 %. Las diferencias en su ADN corresponden a deleciones ocurridas en el genoma del M. bovis y a polimorfismos nucleótidos únicos en genes que codifican proteínas secretadas y de la pared celular. Esto hace suponer que M. bovis evolucionó a partir del M. tuberculosis, adquiriendo la capacidad de infectar un mayor número de especies y transmitirse entre ellas. Estas bacterias son patógenos intracelulares obligados, capaces de sobrevivir en el interior de los macrófagos.
En el humano la vía de contagio más importante de la TB por M. tuberculosis, es la aerógena a través de secreciones expulsadas por la tos de pacientes bacilíferos, afectando generalmente los pulmones.
El M. bovis puede ingresar al hombre por vía aerógena, oral y cutánea. En el primer caso desarrolla una enfermedad pulmonar, en los otros casos la enfermedad se manifiesta como formas extra pulmonares (digestiva, ganglionar o cutánea).

No existen grandes diferencias en la patogenia de la infección por M. bovis en el hombre y los bovinos. Al penetrar el agente en el organismo se multiplica en el sitio donde se asienta generando un granuloma que suele ir acompañado por una lesión de igual tipo en el ganglio regional, creándose de esta manera lo que se denomina el complejo primario. La lesión granulomatosa está formado por un centro necrótico, caseoso, que tiende a calcificarse con el tiempo, rodeado de macrófagos y linfocitos.

Estas lesiones pueden quedar latentes o progresar y generalizarse al resto del organismo manifestándose la enfermedad y ser fuente de diseminación de bacilos al medio ambiente.
La TB provocada por el M. bovis en el humano es clínica y radiológicamente indistinguible de la ocasionada por el M. tuberculosis. De igual manera las lesiones que produce M. Bovis y M. tuberculosis tanto en humanos como en animales, no son diferenciables por la observación morfológica o histológica. Por tal motivo se debe recurrir al aislamiento bacteriológico o a técnicas moleculares para realizar el diagnóstico diferencial, ya que M. bovis es naturalmente resistente a la pirazinamida, una de las drogas utilizadas en los tratamientos de esta enfermedad.

En Argentina la TB humana por M. bovis representó en el período 1982-1984 el 0,47 % de los casos totales de tuberculosis, donde se realizó el asilamiento del patógeno. Diferencias significativas de prevalencia se observaron entre provincias, donde Santa Fe presentó el 1,97 %, contra el 0,50 % de Buenos Aires, siendo ambas provincias de importancia ganadera. Las provincias del Noreste presentaron valores del 0,04 % y no se aislaron cepas de M. bovis en las provincias del Noroeste y sur del país (regiones no ganaderas).

La recolección de datos en la Pcia. de Santa Fe durante el período 1977-1989, reflejó una prevalencia de 2,7 % sobre el total de enfermos diagnosticados. El 81 % de los afectados fueron varones cuya actividades ocupacionales mantienen relación directa con bovinos, (empleados de frigoríficos o mataderos, empleados rurales y transportistas de ganado o lácteos).
Datos de la ciudad de Santa Fe y localidades aledañas, reflejaron en el período 1977-2006, una prevalencia de infección por M. bovis del 2,2 %, sobre un total de 4.735 casos humanos con aislamiento.
La vacuna BCG (bacilo de Calmet y Guérin) proviene de una cepa atenuada de M. bovis y es todavía la única disponible para proteger a la población mundial de este flagelo. Su uso en bovino se halla prohibido, debido a que interfiere con la técnica de tuberculina resultando positivos todos los animales vacunados.

Actualmente se están realizando tareas de desarrollo de nuevos inmunógenos, en base a técnicas moleculares para ser utilizadas en ganado y animales silvestres.

Infección por M. tuberculosis en animales

Si bien el M. tuberculosis es primariamente un patógeno del hombre, se han descripto infecciones en animales domésticos y silvestres. Los perros y gatos, por su convivencia con las personas, son de particular importancia.
Los bovinos lecheros son susceptibles de infección al estar expuestos al personal que estuviera sufriendo de tuberculosis abierta, la consecuente diseminación entre los animales se debería al manejo intensivo a que son sometidos. La enfermedad se desarrolla como no progresiva, con lesiones ubicadas en ganglios linfáticos retrofaríngeos y mediastínicos, lo cual los hace reaccionar en forma positiva a la prueba de tuberculina.
Se han descripto casos de infección en primates, elefantes y aves psitácidas, correspondientes a colecciones zoológicas expuestas al público. Esto supone un potencial riesgo de transmisión para el personal encargado del cuidado, veterinarios y público en general. También se ha reportado el aislamiento de M. tuberculosis en pequeños carnívoros africanos (suricatos), los cuales viven en colonias ubicadas cerca de asentamientos humanos.
Las actividades ecoturísticas o de avistamiento de fauna (generalmente bajo protección), pueden exponer a estos animales que no tienen contacto con los humanos a una eventual infección, produciéndose un efecto contrario al fin perseguido de conservación y protección.

Infección por M. bovis en animales

Si bien el hospedador natural del M. bovis es el bovino y por ello la preocupación del riesgo de zoonosis para el hombre, se ha comprobado que existe una amplia variedad de especies animales capaces de infectarse con este patógeno.

Epidemiológicamente se reconoce dos tipos de hospedadores: el hospedador de mantenimiento y el hospedador incidental . En los primeros la presencia de M bovis se mantiene dentro de la población de la especie afectada en ausencia de otra fuente de infección, pudiéndola trasmitir a otras especies.

El hospedador incidental puede infectarse y cursar la enfermedad, pero es poco frecuente el traspaso de la infección a otras especies, requiriendo la presencia de otra fuente de infección para mantener la enfermedad en su población.

Del total de especies susceptibles, unas pocas corresponden a los huéspedes de mantenimiento y la gran mayoría se clasifican como incidental.

La infección en cerdos ocurre por estrecho contacto con bovinos y generalmente por ser alimentados con leche cruda, desperdicios de mataderos o carroña de bovinos afectados de TB. De igual manera perros y gatos en convivencia con rodeos afectados son potenciales hospedadores de M. bovis, especialmente si se alimentan con leche cruda.

Animales silvestres reconocidos como hospedadores de mantenimiento son el tejón (Meles meles) en el Reino Unido, el opossun (trichosurus vulpecula) en Nueva Zelandia, el ciervo de cola blanca (Odocoileus virginianus) y el bisonte (Bison bison) en los Estados Unidos, el búfalo africano (Syncerus caffer) en Uganda. Esto ha provocado grandes cambios en los programas de control de las regiones donde tienen su habitad natural estas especies.
En Argentina la implicancia de la fauna silvestre como reservorio del M. bovis ha sido poco estudiada. Solo se han reportado aislamientos, en liebres (Lepus europaeus) y en jabalí (Sus crofa), siendo ambas especies de origen europeo. Mas recientemente se produjeron aislamientos en comadreja overa (Didelphys albiventris), rata (Rattus norvegicus) y zorro (lycolapex gimnocercus) capturados en establecimientos lecheros con infección tuberculosa en sus bovinos. Estos aislamientos abren una serie de interrogantes respecto a la cadena epidemiológica de la enfermedad en el país y en los sistemas productivos en que fueron hallados.

Para considerar a una especie silvestre como hospedador de mantenimiento se requiere evaluar una serie de factores como por ejemplo: condiciones fisiopatológicas de la especie (capacidad de excreción del patógeno), etología (gregario o no) y ecología (comportamiento alimentario, densidad poblacional e interacción con otras especies).

La diversificación y cambios de manejo de las explotaciones ganaderas, la importancia de otras especies en el mantenimiento de la enfermedad, reflejan las limitaciones que puede tener el control de la infección, sobre todo cuando fauna silvestre esta involucrado en la persistencia de la bacteria en el medio ambiente.

Situación de la TB bovina en Argentina

El nivel de infección del rodeo bovino nacional se estimó en el 1,2 %, basándose en los registros de decomiso que realiza la inspección veterinaria oficial en frigoríficos, lo cual nos ubica en el grupo de países latinoamericanos con mayores niveles de infección.

La distribución de la TB en los rodeos del país no es uniforme, reconociéndose a las cuencas lecheras como las mayormente afectadas. Trabajos basados en la observación de lesiones en frigorífico sobre vacas lecheras de descarte, estimaron la prevalencia de infección tuberculosa en los tres departamentos más importantes de la Cuenca lechera Santa Fe – Córdoba, donde los valores hallados fueron varias veces superiores a la media nacional (Tabla 1)

Total de Rodeos relevados% Rodeos positivos TBTotal de vacas relevadas%Vacas con lesiones compatibles con TB
Depto Castellanos (S.F.)34030 %2.2247,7 %
Depto Las Colonias (S.F.)40315,6 %1.9764,1 %
Depto San Justo (Cba)2.7162,9 %

Tabla1: Observación de lesiones compatibles con TB en rodeos y vacas lecheras de los tres departamentos más importantes de la cuenca lechera Santa Fe – Córdoba (Abdala; Tarabla y otros, 1999,2002 y 2004)

En Argentina desde 1999 está en vigencia el Plan Nacional de Control y Erradicación de la Tuberculosis Bovina (Res. 115/99). Este se basa en la aplicación del test de tuberculina y el descarte inmediato de los reaccionantes positivos con destino a frigorífico. Desde su puesta en marcha el número de rodeos bovinos declarados libres, ha ido en constante aumento superando los 5.600 rodeos a nivel nacional, de los cuales 2.100 están ubicados en la provincia de Santa Fe, siendo su mayoría tambos.
En la Pcia de Entre Ríos desde el año 2004 y en la de Santa Fe a partir del 2006 se han puesto en marcha un plan de Vigilancia Epidemiológica donde se recolecta información de frigoríficos, sobre presencia de lesiones compatibles con TB y se trata de identificar el rodeo origen. Esta es una herramienta fundamental para combatir la enfermedad, al indicar que rodeos se encuentran afectados y si los rodeos declarados libres lo siguen estando o se reinfectaron. Es de esperar que estas acciones se incorporen al plan Nacional de Control y Erradicación de Tuberculosis Bovina, ya que a partir del 2007 todo el país contará con un sistema de identificación oficial del ganado bovino, el cual permitirá realizar en forma acertada las tareas de trazabilidad durante la faena.
El control y erradicación de la TB bovina, requirieren de importantes esfuerzos para lograr los estándares sanitarios, que exhiben otros países exportadores de productos pecuarios. Los éxitos alcanzados en los últimos años contra fiebre aftosa y el importante descenso de la infección brucelosa en los rodeos de Santa Fe, indican que con trabajo y voluntad de todos los sectores se pueden obtener resultados satisfactorios, independientemente de los que nos puedan ofrecer a futuro las nuevas técnicas de diagnóstico y vacunas para la TB.

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