Actinobacilosis

La Actinobacilosis, también llamada lengua de palo o de madera, es una enfermedad que se presenta en los sistemas de producción, afectando un porcentaje variable del rodeo y produciendo pérdidas productivas y económicas muchas veces de importancia. 

 

La actinobacilosis es una enfermedad infecciosa específica que en bovinos se atribuye principalmente a una bacteria llamada Actinobacillus lignieresii, aunque también pueden aislarse otros microorganismos piógenos de las lesiones. Su distribución es mundial, con aparición muchas veces en forma de casos individuales o incluso de pocos animales enfermos, mientras que en otras oportunidades aparece en forma de brote, afectando un número importante de animales.

Datos publicados en 2010 en el Archivo Veterinario del Este por los técnicos del Laboratorio Regional Este de DILAVE “Miguel C. Rubino”- MGAP, comunican una morbilidad (porcentaje de animales que enferman en un tiempo dado en relación al total de la población) para esta región del país de entre el 1,7 y el 17,6 %, y con una mortalidad del 0,5 %, lo que corrobora que en algunos casos el número de animales afectados, y por ende los perjuicios, puede ser importante.

¿Cómo se manifiesta a nivel de campo?

Se trata de una enfermedad cuyo comienzo frecuentemente es agudo, en el cual los animales dejan de comer. La lengua suele encontrarse inflamada y dura, la que al ser manipulada produce mucho dolor. En casos de larga data, esta inflamación es seguida de la proliferación de tejido conectivo, lo que produce el endurecimiento y a veces deformación de la lengua, motivo de la denominación “lengua de palo”.

Afecta tejidos blandos y debido a la dificultad para tragar, existe salivación y masticación en vacío. Al avanzar el proceso, hay inflamación de la cara y agrandamiento de los ganglios regionales, los que pueden fistulizar al exterior con descargas de pus amarillento (“granos de azufre”). Al revisar la boca, suelen verse lesiones a nivel de la lengua en forma de nódulos y úlceras.

La imposibilidad de consumir alimentos por parte de los animales afectados determina un progresivo deterioro del estado corporal, que de no tratarse, puede terminar en la muerte.

¿Qué situaciones favorecen la aparición de la Actinobacilosis?

Las secreciones con la bacteria son la fuente principal de la Lengua de palo, contaminando las pasturas y otras fuentes de alimentos como comederos y saleros. Esto significa que el microorganismo se encuentra en el ambiente y su ingreso al organismo se ve facilitado por lesiones en la mucosa bucal, por lo que es considerado un patógeno oportunista.

En este sentido, los casos de Actinobacilosis suelen estar asociados al pastoreo de rastrojos como los de arroz o sorgo, campos con pastos duros así como el consumo de alimentos muy fibrosos, los que suelen producir lesiones en la boca. Esto no significa que no pueda darse en otras condiciones.

Cabe destacar que esta enfermedad afecta mayormente a animales jóvenes, debido a que la muda de dientes es un factor de riesgo importante y opera como una puerta de entrada para él microorganismo. En caso de aparición de un animal con estos síntomas, ¿Qué hacemos?

A pesar de que algunos casos son de relativo fácil diagnóstico, es importante consultar con un Veterinario, de manera de identificar los animales en etapas tempranas de  la infección, buscando con esto dos objetivos principales: por un lado establecer cuanto antes el tratamiento a los vacunos afectados y por otro, aislar lo más posible los animales enfermos, como forma de minimizar la contaminación ambiental y que puede afectar al resto del lote.

Otras enfermedades pueden presentar síntomas y signos similares, como la Actinomicosis, pero la que al contrario de la Lengua de palo afecta los tejidos duros, principalmente los huesos maxilares. Cuerpos extraños en la boca, como huesos o palos atascados entre los molares, pueden dar un cuadro que a distancia tiene cierto parecido pero que la revisación del animal permite identificar fácilmente. La afectación exclusiva de los ganglios linfáticos en
la forma ganglionar, puede necesitar un examen más profundo del caso y descartar otras enfermedades como
por ejemplo tuberculosis.

¿En qué consiste el tratamiento de la Actinobacilosis?

Como comentamos anteriormente, la actuación de un profesional en las etapas tempranas de la aparición de esta enfermedad, es un elemento central en la definición de la situación y de qué estrategia se debe llevar adelante como forma de minimizar el impacto en el establecimiento.

Es crucial en estos casos el aislamiento de los animales enfermos como forma de disminuir la propagación de la infección, evitando la contaminación no solo de las pasturas, sino sobre todo de lugares comunes de los animales, como lo son los bebederos, comederos, saleros, bloques de sal y otros.

En lo que concierne al tratamiento de los animales con sintomatología, suele utilizarse productos en base a yoduros, que en nuestro país son principalmente formulaciones de yoduro de sodio. Habitualmente el tratamiento lleva a una evolución muy favorable en 1 a 2 días, sobre todo si este es implementado en etapas tempranas.

A pesar de que las propiedades bactericidas de los yoduros es relativamente escasa contra el Actinobacillus  lignieresii, se considera que su principal efecto es que contribuyen a disminuir la reacción fibrosa de los tejidos, lo que redunda en el mantenimiento y recuperación de la funcionalidad de estos, evitando secuelas más graves.

Estos yodados presentan la dificultad práctica de que deben ser aplicados por vía intravenosa y de forma lenta, buscando evitar la infiltración de otros tejidos, la que pueden generar diversas reacciones no deseadas. Esto implica que quién se proponga llevar adelante el tratamiento debe tener cierta familiarización con este tipo de vía de administración.

Debido a esta limitante en el control de la bacteria de los yodados, la complementación con antibióticos contribuye a detener la infección, por lo que su uso son recomendados en estos casos. Tetraciclinas, estreptomicina y eritromicina se consideran efectivos contra el Actinobacillus lignieresii.

Por último, se debe considerar las medidas de control, las que debido a las características de la enfermedad no son muchas, y se basan en controlar los factores ambientales que producen las lesiones bucales y evitar la diseminación de bacterias a partir de los vacunos con sintomatología.

En resumen, la Actinobacilosis es una enfermedad de aparición esporádica y que según las condiciones ambientales, puede afectar un número variable de animales, principalmente de categorías jóvenes. La identificación temprana de
los animales enfermos así como la puesta en marchas de los tratamientos correspondientes y las medidas de control recomendadas, redundaran en una menor propagación del agente infeccioso, lo que como consecuencia, permitirá transitar el episodio con menores pérdidas productivas y por ende económicas.

Fuente: planagropecuario.org.uy