Queratoconjuntivitis infecciosa bovina

Informe técnico. 

ETIOLOGÍA, PATOGENIA E INMUNOLOGÍA

La queratoconjuntivitis infecciosa bovina (QIB) es producida por una bacteria llamada Moraxella bovis (Mb) que coloniza la superficie corneal y conjuntival de los bovinos. Distintos factores pueden predisponer, en mayor o menor medida, las estructuras oculares para la colonización de esta bacteria o incluso actuar como agravantes de la enfermedad por ella producida; entre estos pueden mencionarse: el virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR); los rayos ultravioleta, abundantes en el verano, que provocan irritación de ojos, el polvo ambiental que produce el mismo efecto, las moscas en general y la mosca de los cuernos, que aumentan la incidencia de la enfermedad por ser vectores del agente. No obstante, sin Moraxella bovis no se producen la queratitis y conjuntivitis típicas de la afección, aunque se trate de una enfermedad considerada síndrome multifactorial.

Moraxella bovis produce enfermedad debido principalmente a que elabora y pone en contacto la córnea con productos tóxicos llamados exotoxinas, hemolisinas, citolisinas o, simplemente, toxinas. Estas toxinas tienen la propiedad de degradarse muy fácilmente, es decir, no duran mucho tiempo fuera de la Moraxella, pero sí lo suficiente como para producir daño corneal. Son de naturaleza proteica, lo que les confiere la capacidad para actuar como antígenos en vacunas, en caso de que se pudieran purificar e inactivar, de manera que anticuerpos generados por estas, teóricamente, son capaces de neutralizar su acción.

Pero de nada le serviría a la Mb producir poderosas toxinas si no logra colonizar la superficie corneal, esto es, adherirse a ella, reproducirse y, recién entonces, fabricar toxinas. Para ello posee pili en su superficie, una especie de pelos que se adhieren en forma muy específica en determinado tipo de células corneales. De naturaleza proteica, estos pili también pueden actuar como antígenos, de manera que los anticuerpos por ellos generados impedirían que la Mb se adhiera a la superficie, colonice y produzca toxinas, evitando el desarrollo de la enfermedad, sin embargo, la bacteria tiene desarrollado un sistema para evadir los anticuerpos. Hay distintos tipos de pili, de muy variada composición proteica, cada uno de los cuales genera anticuerpos que no son protectores de otros tipos piliares; es decir, cada tipo piliar produce anticuerpos que protegen exclusivamente contra ese tipo piliar y no, o lo hacen en mucho menor medida, contra otros tipos piliares distintos. Se han observado rodeos con diversos tipos piliares infectando los ojos; por lo tanto, los anticuerpos protectores tendrían que estar dirigidos contra todos los tipos piliares que poseen las Mb que infectan al rodeo.

Las lágrimas que bañan la superficie corneal poseen anticuerpos, los cuales en su casi totalidad son del tipo inmunoglobulina A (IgA); estas tienen como misión neutralizar las toxinas e impedir la adherencia de bacterias a la superficie corneal, es decir que funcionarían activamente en la defensa de la córnea contra Moraxella bovis. Estas IgA se generan mayormente por estimulación antigénica de los tejidos linfoideos cercanos a la superficie a defender, la córnea y conjuntiva ocular en este caso. Las lágrimas contienen muy poca o nula cantidad de inmunoglobulina G (IgG) que se genera por inoculación de antígenos (vacunas) por las vías habituales (subcutánea o intramuscular).

Es una enfermedad infecciosa multifactorial, que si bien afecta animales jóvenes, puede manifestarse en todas las categorías de bovinos. Está caracterizada por lagrimeo, edema (inflamación) de párpados, formación de una “nube” blanco amarillenta de pocos milímetros en la córnea hasta ocupar todo el ojo. Este proceso puede demorar una semana en avanzar en un animal y en el transcurso de un mes pueden presentar síntomas hasta el 80 % del lote. La gravedad de la enfermedad depende de los agentes infecciosos actuantes observándose los cuadros más severos cuando actúa Moraxella bovis en forma simple o combinada con herpesvirus bovino (virus de IBR), Branhamella ovis y /o Chlamydias.

A pesar de la importancia de estos agentes, la magnitud de un brote de QIB también depende de la presencia de distintos factores epidemiológicos: estrés, condiciones ambientales (viento, polvo, aumento de intensidad de rayos solares), físicos (pastos encañados, rollos, alimentos en batea con polvillo) y biológicos (alérgenos en el aire, moscas) entre los más importantes.

Los sistemas ganaderos de alta producción en los que se manejan altas cargas, predisponen a una mayor tasa de contagio debido al contacto directo entre animales; por lo tanto, el riesgo de enfermedad es mayor en recrías/invernadas intensivas y feedlot. No obstante, también suelen presentarse brotes de QIB en rodeos de cría extensivos con altos niveles de producción.

En nuestro país la QIB se presenta en rodeos de cría, invernada, tambos y feedlot; la frecuencia de aparición y gravedad varía con los años y las características de cada establecimiento. De todas formas, cuando se presenta clínicamente, ocasiona serias pérdidas económicas asociadas a pérdida de productividad durante la enfermedad, costo de tratamientos y mayor demanda de mano de obra del personal de ganadería.

Epidemiología

Hay que tener en cuenta algunos datos a evaluar para cada establecimiento:

Etiología

La bacteria denominada Moraxella bovis es el principal agente de la QIB. Esta causa las lesiones más severas, afecta la córnea manifestándose clínicamente como “nubes” en los animales infectados. Moraxella bovis se aísla con frecuencia de muestras colectadas mediante hisopado conjuntival de animales enfermos. Otra bacteria, Branhamella ovis, causa de conjuntivitis, puede predisponer a la acción de moraxella. Menos relevante es la acción del virus IBR, que ocasionalmente suele provocar conjuntivitis severa, este virus no afecta la córnea, por lo que no provoca “nubes”; también esporádicamente chlamydias han sido aisladas de terneros con queratoconjuntivitis.

El diagnóstico de la QIB es de utilidad para:

Muestras a obtener

Para un correcto diagnóstico de laboratorio, el veterinario debe obtener muestras de animales con QIB de acuerdo a las siguientes recomendaciones:

Registro de Información

Prevención y control

Existen tres principios básicos de control que deberían ser aplicados en todos los rodeos con antecedentes de QIB:

Conclusión

La queratoconjuntivitis infecciosa bovina es una enfermedad que afecta animales de todas las categorías y sistemas de producción. Se presenta por lo general luego del destete y especialmente en verano cuando se presentan condiciones de riesgo que hacen a los animales mas susceptibles a los agentes causales de origen infeccioso especialmente Moraxella bovis. La alta contagiosidad de QIB determina que en pocas semanas se observe una gran cantidad de animales enfermos. El registro de los antecedentes, una adecuada anamnesis y diagnóstico de causales, conduce al diseño de Programas de Inmunización para la prevención de la enfermedad. El desarrollo de vacunas con un alto estándar de calidad que incorporan antígenos que actúan en nuestra región, permite controlar el problema paulatinamente. Es necesario recomendar el manejo de los animales evitando la exposición a algunos factores predisponentes como complemento de una adecuada estrategia de vacunación.

Manejo del rodeo con QIB y tratamientos

Cuando hay concomitancia de factores de riesgo y agentes infecciosos, o el desafío de éstos supera las defensas naturales o vacunales, puede presentarse un brote de QIB. Por lo tanto es importante considerar:

En base a los antecedentes, se recomienda inmunizar con dos dosis de vacunas contra QIB a los terneros dependiendo del establecimiento donde se realice la vacunación:

TRATAMIENTO ANTIBIÓTICO

Por vía local se utilizan aerosoles con diversos compuestos de acción antibiótica y antiinflamatoria así como pomadas o ungüentos. Su empleo resulta efectivo en tanto y en cuanto se asegure que la dosificación pueda repetirse en el curso del día, prolongándose el tratamiento al menos por dos o tres días. El efecto de barrido y diluyente de las lágrimas conspira contra la permanencia de los productos en dosis terapéutica sobre la conjuntiva y córnea, lo que hace necesario repetir las aplicaciones. Pero es casi imposible hacer uso de estas formas medicamentosas en rodeos numerosos con índices de incidencia elevados por la dificultad que implica movilizar los animales repetidamente; por ello la utilización de drogas de larga acción por vía parenteral sistémica o local es la opción más indicada, ya que mantiene una concentración elevada en lágrimas por 48 a 72 hs. Las drogas de larga acción de elección con efectividad contra Moraxella bovis se pueden mencionar: oxitetraciclina, amoxicilina y tilmicosin.

Las vías posibles para la administración parenteral de drogas contra la QIB son: intramuscular o subcutánea sistémica (en la espalda) y subcutánea intrapalpebral local (en el ojo) aunque por una cuestión económica se recomienda la administración por vía intrapalpebral; por ejemplo para el tratamiento sistémico con oxitetraciclina L.A. en cualquier preparación comercial se necesita 1 ml de droga por cada 10 kg de peso vivo, mientras que en el tratamiento intrapalpebral solo se administran entre 1-2 ml por ojo a animales de peso medio.

El tratamiento con antibióticos está plenamente justificado en la medida en que previene las reinfecciones y acelera la curación de los ojos.

Ahora bien, aunque puede acordarse en que la utilización de antibióticos es una medida correcta desde el punto de vista de la terapéutica, no resulta menos importante saber utilizarlos estratégicamente, de acuerdo con las características epidemiológicas del brote en particular.

Tener en cuenta:

Moraxella bovis puede infectar los ojos sin producir enfermedad en animales llamados portadores, que son los que perpetúan la infección en el rodeo contribuyendo de forma significativa a su mantenimiento. Por otra parte, el tratamiento individual de los animales afectados, aunque beneficioso, no impedirá que la infección siga su curso en el rodeo, por lo que será indispensable repetir los tratamientos en forma constante durante la época de mayor incidencia. Ello requerirá mover el rodeo reiteradamente, apartar animales, curarlos, volverlos al rodeo, etc. con el consiguiente perjuicio económico; en este sentido, resulta esencial que el tratamiento con antibióticos sea masivo a todo el rodeo, trátese de animales enfermos o aparentemente sanos, por vía intrapalpebral con atención para reducir costos, cuando el porcentaje de animales sintomáticos alcance un 10-15 % del total del rodeo. De esta manera se cortará el ciclo de infección y podrá erradicarse la infección, o al menos espaciar significativamente los tratamientos.

Fuente: ProducciónAnimal